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Artículo de Revisión

Pneumodisección y vacum externo con CO2 intraoperatorio para preparación del lecho receptor del injerto de grasa autóloga en cirugía reconstructiva y estética

Guillermo Blugerman, Diego Schavelzon, Michele Zocchi, Gregory Crichlow, Miguel Mussi, Victoria Schavelzon, Guido Blugerman

Revista Argentina de Cirugía Plástica 2017;(1):0027-0031 


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Los autores declaran no poseer conflictos de intereses.

Fuente de información Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Para solicitudes de reimpresión a Revista Argentina de Cirugía Plástica hacer click aquí.

Recibido 2017-05-27 | Aceptado 2017-06-17 | Publicado 2017-03-31

Figura 1. Histología del tejido infiltrado con CO2 (H&E). Izquierda, tejido adiposo normal. Derecha...

Figura 2. Campana de acrilico conectado a equipo de succión sobre la mama.

Figura 3. Consola de pneumodisección.

Figura 4. Vacum externo con CO2 intraoperatorio.

Figura 5. Tejido glúteo expandido. Izq.: antes. Der.: después.

Figura 6. Injerto de grasa en glúteos. Izq.: antes. Der.: después.

Introducción

 

La introducción de injertos o rellenos en el tejido celular subcutáneo implica la creación de túneles o planos de disección entre los tejidos con agujas, cánulas o instrumentos que producen algún grado de trauma tisular y sobre los elementos que discurren en su interior (vasos sanguíneos, linfáticos, nervios, tabiques, células).

Además, los instrumentos trabajan contra la resistencia opuesta por estos tejidos sólidos, producen dolor por traccionamiento de los nervios o compresión de los sensores de presión y distensión de esos tejidos y la piel.

La única forma conocida hasta ahora para reducir estos efectos consiste en la aplicación de anestesia local de diferentes tipos, bloqueos, infiltración o anestesia tumescente. Esto implica la introducción de volúmenes de líquido y de productos químicos y medicamentosos que modifican física y químicamente el medio ambiente en el que deberán prender las células injertadas para que sobrevivan, al tiempo que compiten volumétricamente por el espacio a veces limitado entre los tejidos poco elásticos y extensibles.

 

A. Dióxido de carbono

 

El gas carbónico, conocido también como dióxido de carbono o anhídrido carbónico, está compuesto por un átomo de carbono y dos átomos de oxígeno, y su fórmula química es CO2. Uno de los principales productos del metabolismo celular es el ácido carbónico (H2CO3) excretado a través de los pulmones en forma de gas carbónico (CO2)1.

La cantidad de gas carbónico transportada en la sangre venosa hasta los pulmones es de cerca de 200 ml/min en el adulto en reposo, pero puede aumentar 10 veces durante el ejercicio físico1,2.

En el interior del eritrocito, el CO2 pasa por un proceso de hidratación formando el ácido carbónico (H2CO3) con la ayuda de una enzima catalizadora denominada anhidrasa carbónica. La disociación iónica del ácido carbónico es rápida y espontánea, sin necesidad de una enzima, formando iones de hidrógeno (H+) y bicarbonato (HCO3)1,2.

Cuando la concentración de estos iones se eleva dentro del eritrocito, el bicarbonato y una pequeña cantidad de hidrógeno se difunden para afuera. El hidrógeno liberado se liga a la hemoglobina (Hb), formando hemoglobina reducida (HHb+) y oxígeno (O2). Luego, se aumenta la accesibilidad de la molécula de O2 para las reacciones químicas como el acarreamiento de gas carbónico en los capilares periféricos y su descarga en los capilares pulmonares2.

La presencia de hemoglobina (Hb) reducida en la sangre periférica colabora en el acarreamiento de CO2, mientras que la oxigenación que ocurre en el capilar pulmonar ayuda en la descarga. El hecho de que la desoxigenación de la sangre aumente su capacidad de transportar CO2 es conocido como Efecto Haldane2.

Los compuestos carbamida (gas carbónico y proteínas) son formados por la combinación de CO2 con grupos amina terminales en las proteínas de la sangre, formando carbamino-hemoglobina. Así nuevamente, la descarga del O2 en los capilares periféricos facilita el acarreo del CO21,2.

 

1. Características generales

El gas carbónico, cuya fórmula química es CO2, es un gas incoloro e inodoro, es no inflamable y un poco ácido a la humedad. Se encuentra en una proporción de 325 ppm en la atmósfera. Es un producto endógeno natural del metabolismo de las reacciones oxidativas celulares, producido por el organismo diariamente en grandes cantidades y es eliminado por los pulmones durante la respiración. Se obtiene para su utilización médica por fermentación, combustión o descomposición química o térmica de calizas2.

Dos aspectos a señalar son que es un elemento importante (junto al agua y la luz) para la fotosíntesis de las plantas ya que el CO2 de la atmósfera es uno de los gases que provocan el llamado efecto invernadero en el planeta. Este gas tiene muchos usos en la medicina, en la industria, la biología, la botánica y muchos otros campos.

 

2. Usos del gas carbónico en Medicina

El dióxido de carbono fue descubierto en 1648 pero recién a partir de 1930 surgieron los primeros trabajos sobre su uso3, destacándose el del cardiólogo Jean Baptiste Romuef, que fue publicado en 1953, después de 20 años de experiencia utilizándolo en tratamientos con inyecciones subcutáneas de CO24,5.

El gas carbónico comúnmente utilizado en medicina es un gas medicinal de alta pureza, no tóxico, no embólico y es el más usado en la medicina ya que posee cerca de 99,9% de pureza. Por lo tanto, es apropiado para uso terapéutico, y es empleado en videolaparoscopia para insuflación a fin de facilitar manipulaciones de estructuras intraabdominales, como contraste en arteriopatías y ventriculopatías, para controlar el pH en incubadoras, para formación de atmósfera controlada en estufa, en las técnicas ginecológicas de criocauterización del cuello uterino, etc.6

El uso de gas carbónico en la superficie y en la profundidad del cuerpo humano ha demostrado ser altamente seguro y beneficioso en diferentes áreas de la medicina y la cirugía. Su uso terapéutico se inició en 1932, en la Estación Termal de Spy de Royat, en Francia, en pacientes que sufrían de arteriopatías periféricas. Su uso era realizado de forma transcutánea a través de baños secos o sumersión en agua carbonada.5

Otro trabajo importante fue publicado en 1956, en el que se describe la utilización en 2400 casos de arteriopatía crónica obstructiva y gangrena que fueron tratados con CO2 inyectable, con buenos resultados.4,7

También actuando sobre patologías vasculares, en 2002, Toryama mostró una excelente mejoría de la circulación periférica en pacientes con isquemia crítica, con reducción de 83% de los casos de amputación8.

Desde hace varias décadas se utiliza la inyección subcutánea de gas carbónico para mejorar la circulación local de los tejidos cutáneos y subcutáneos, para producir despegamiento de tejidos fibrosos y para promover la formación de nuevo colágeno en las áreas tratadas. También se utiliza su capacidad criogénica para realizar los procedimientos de criocirugía.

 

B. Efectos fisiológicos

 

1. Estímulo circulatorio sanguíneo

La respuesta inflamatoria ante una “agresión” física es inmediata y actúa para destruir, diluir o bloquear el agente agresor, pero, a su vez, desencadena una serie de eventos en el tejido conjuntivo vascularizado, inclusive en el plasma, en las células circulantes, en los vasos sanguíneos en los componentes extravasculares del tejido conjuntivo, con el objetivo de cicatrizar y reconstituir el tejido lesionado9.

Aspectos histológicos en el proceso de reparación demostraron la proliferación de pequeños vasos sanguíneos neoformados y de fibroblastos, también hay alteraciones en el calibre vascular, que conducen al aumento del flujo sanguíneo, alteraciones estructurales en la microcirculación y emigración de los leucocitos de la microcirculación y su acumulación en los focos de agresión9,10.

El CO2 actúa, sobre todo, en la microcirculación vascular del tejido conjuntivo promoviendo vasodilatación y aumento del drenaje venolinfático4,7,9.

La carboxiterapia, a través de la infusión de CO2, permite una vasodilatación persistente identificada por video laparoscopia y un aumento significativo de la concentración de oxígeno (O2) local. Los estudios demostraron la acción de la carboxiterapia en la mejoría del flujo sanguíneo, verificado a través de la Doppler flujometría8,11,12.

Toryama et al. relataron que el efecto de la carboxiterapia sobre la vasodilatación arterial puede ser observado en datos experimentales, donde pacientes con arteriopatía periférica con isquemia crítica fueron sometidos a terapia con gas carbónico y fue posible evitar la amputación en 83% de los casos8. Según los investigadores, esto puede ser el reflejo del aumento de la actividad parasimpática por la disminución de la actividad simpática en esos tejidos.

Además de eso, la persistencia de la mejora clínica o “cura temporal” de las afecciones vasculares puede ser explicada por la neoangiogénesis, debido a la formación de factores angiogénicos, de crecimiento vascular y endotelial y de crecimiento de fibroblastos desencadenados por la hipercapnia residual.

 

2. Efecto Bohr

La afinidad de la hemoglobina por el oxígeno depende del pH del medio, la acidez estimula la liberación del oxígeno disminuyendo así esta afinidad. Además de eso, el aumento de la concentración del dióxido de carbono (CO2) en el medio también baja la afinidad por el oxígeno. La presencia de niveles más altos de CO2 y protones (H+) en los capilares de tejidos en metabolismo activo promueve la liberación de O2 de la hemoglobina, el efecto recíproco ocurre en los capilares de los alvéolos de los pulmones, la alta concentración de O2 libera CO2 y H+ de la hemoglobina. Esas relaciones son conocidas como efecto Bohr1,2.

Hay un consenso entre los autores sobre la existencia de un aumento significativo en la concentración de O2 local después de la infusión subcutánea de CO2 y consecuentemente hay un aumento de la presión parcial de O2. Los autores relataron además que hay disminución de la afinidad de la hemoglobina por el O2 en presencia de gas carbónico disponibilizando más oxígeno a las células, lo que favorecería el metabolismo de los tejidos de la región tratada (potencialización del efecto Bohr)13,14.

 

3. Acción bioquímica

El CO2 es un potente vasodilatador, ocasionando un aumento del flujo sanguíneo en el lugar de aplicación. Con la infusión del gas, ocurre una distensión residual, con un importante aumento de la concentración de oxígeno local. Además de eso, provoca activación de barorreceptores, corpúsculos de Golgi y de Paccini debido a esta distensión residual y la consecuente liberación de sustancias “alógenas” como la bradiquinina, catecolamina, histamina y serotonina15. De acuerdo con algunos relatos, esas sustancias actúan en receptores betaadrenérgicos activando la adenilciclasa, promoviendo así un aumento del AMPc tisular y consecuente quiebre de los triglicéridos.

 

4. Acción en el tejido conjuntivo

Después de la acción mecánica producida por la carboxiterapia, provocada por el trauma de la aguja y por la introducción del gas, se produce un proceso inflamatorio y la consecuente migración de fibroblastos para la región de la agresión y su posterior proliferación estimulando la síntesis de colágeno y de otras moléculas del tejido conjuntivo, como la fibronectina, glicoproteína encontrada en la sangre, asociada a varios procesos biológicos como adhesión y diferenciación celular, reparación de tejidos, sirviendo como substrato para enzimas fibrinolíticas y de la coagulación16.

El estudio histológico de los tejidos tratados con carboxiterapia comprobó un aumento del espesor de la dermis, evidenciando estímulo a la neocolagénesis, así como la preservación total del tejido conjuntivo, incluyendo estructuras vasculares y nerviosas con una evidente reacomodación de las fibras colágenas17.

 

C. El CO2 como disector de tejidos

 

El gas carbónico ha sido utilizado como elemento de distensión y disección desde hace mucho tiempo. Colocado dentro de la cavidad peritoneal se utilizó en principio para provocar el pneumoperitoneo descripto por Goñi Moreno para la preparación prequirúgica de pacientes que presentaban hernias o eventraciones con pérdida del derecho de domicilio de las vísceras.

Luego, con el advenimiento de las cirugías laparoscópicas, se inició su utilización masiva en todos los procedimientos de laparoscopia diagnóstica o terapéutica en cirugía general, ginecológica y urológica18.

También se ha utilizado la pneumodisección para las tiroidectomías laparoscópicas19, en el retropneumoperitoneo con fines de diagnóstico por imágenes y la pneumopelvigrafía en el diagnóstico de los procesos del tracto genital femenino y como contraste en arteriografías y ventriculografías20.

Debido a su alto poder de difusión, este gas es rápidamente absorbido y eliminado, quedando solo el efecto vasodilatador, lo que reduce el riesgo de embolia gaseosa fatal21,22.

La infiltración subcutánea del CO2 se empezó a utilizar con fines estéticos en la década de los 70 en Francia, con el objeto de tratar la celulitis y los procesos fibrosos del tejido subcutáneo.

 

D. La lógica de su utilización en el  pre-, intra- y posoperaratorio del injerto de grasa

 

Las condiciones ideales del tejido receptor de injertos de tejido adiposo incluyen fácil disección al avance de la cánula y del depósito de tejido en los túneles, buena vascularización y oxigenación del tejido, mínimo trauma para reducir el riesgo de hematomas, ausencia de vasoconstricción, ausencia de productos químicos tóxicos en la zona, buena elasticidad de los tejidos adyacentes23.

Creemos que la pneumodisección puede ser una de las vías para lograr estas condiciones ideales en los tejidos receptores. La resistencia de los tejidos al avance de un instrumento o cánula está determinada por la densidad de las estructuras celulares y fibrosas.

Algunas de las causas de dolor durante la introducción de líquidos e instrumentos en los tejidos son la compresión de los receptores de presión (barorreceptores) y también el estiramiento que sufren los nervios en forma mecánica directa al ser alcanzados por la cánula o al ser distendido bruscamente el tejido en el que transcurren. También, el pH de las soluciones inyectadas produce dolor y ardor.

Cuando se introduce lentamente el gas carbónico, se produce una disección de los tejidos con la consiguiente disminución de la resistencia tisular al separar mecánicamente las células y al incrementar tridimensionalmente el espacio, separando las estructuras fibrosas, vasculares y nerviosas que atraviesan esos tejidos disminuyendo la posibilidad de daño directo así como el dolor reflejo (Figura 1).

E. Vacum externo simultáneo  intraoperatorio

 

La utilización simultánea de campanas de acrílico conectadas a un equipamiento de succión ha demostrado ser de gran utilidad en la expansión rápida de la piel y los tejidos al tiempo que localiza y mantiene el CO2 en la zona disminuyendo la difusión hacia tejidos vecinos. El sistema de vacío externo ya tiene sus antecedentes en la remodelación de las mamas con el sistema Brava, que ha demostrado ser efectivo al aumentar la elasticidad de los tejido en la región mamaria. Los inconvenientes de su uso residen en el alto costo del producto y en la incomodidad de las usuarias para desarrollar una vida normal con el equipo sobre su tórax. En nuestro procedimiento lo que hacemos es una expansión intraoperatoria controlada que, al ser efectuada en forma simultánea con la inyección del gas, crea una especie de enfisema subcutáneo localizado que adquiere la forma de la copa de succión utilizada (Figura 2).

 

Experiencia clínica

En la pneumodisección, el flujo y el volumen total de gas infiltrado son controlados con equipamientos apropiados para la administración subcutánea de CO2, con total control sobre la velocidad y el volumen de gas infiltrado (Figura 3).

El aparato está conectado a un tanque de hierro por medio de un regulador de presión para gas carbónico y es inyectado a través de una sonda descartable con pico luer look que se une a una aguja 25 G, la cual se introduce directamente bajo la piel del paciente.

El flujo del pneumodisector es fijo en 80 ml por minuto, aplicándose entre 100 y 1000 ml por área dependiendo del procedimiento que será realizado, la zona corporal y el estado de los tejidos sobre los que se trabajará.

Durante los últimos 36 meses hemos empleado la pneumodisección intraoperatoria como complemento del injerto de tejido adiposo en 268 pacientes en distintas zonas corporales y faciales con resultados clínicos que nos han demostrado ventajas significativas frente a la hidrodisección. La facilidad para la introducción y el avance de la cánula, la difusión de la grasa injertada en los tejidos fue mucho más fácil y uniforme, las molestias intra- y posoperatorias fueron menores. Aun cuando faltan estudios que confirmen nuestras observaciones clínicas, creemos que el porcentaje de prendimiento del tejido injertado ha sido mayor que el que obteníamos con la técnica de injertos que utilizábamos previamente.

 

F. Efectos adversos y/o secundarios

 

Según la literatura, la carboxiterapia puede ser considerada un tratamiento seguro, sin efectos adversos o complicaciones importantes, tanto locales, como sistémicas.

Como ya fue mencionado anteriormente, el gas carbónico es un metabolito presente en la circulación sanguínea, y la cantidad de gas inyectado durante el tratamiento está por debajo del volumen producido por el propio organismo. Además de eso, los pacientes sometidos a inyecciones subcutáneas de CO2 no mostraron ningún daño en su tejido conectivo, vascular y estructuras nerviosas23.

Además, el antecedente de la utilización de inyecciones intravasculares en “bolo” de hasta 100 ml a flujos continuos entre 20 e 30 ml/segundo realizados como contraste en angiografía demuestran que el dióxido de carbono no provoca embolia, ni reacciones adversas.

Por lo tanto, se puede decir que los efectos secundarios presentados por la aplicación de CO2 en el tejido subcutáneo mediante carboxiterapia se limitan al dolor local, pequeños hematomas o equimosis debido a las punciones de la aguja y la sensación de crepitación debida a la formación de un enfisema local que desaparece en un máximo 30 minutos y la difusión del gas a estructuras vecinas.

 

G. Contraindicaciones

 

Algunas contraindicaciones citadas por algunos autores son: infarto agudo del miocardio, angina inestable, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, tromboflebitis aguda, gangrena, infecciones localizadas, epilepsia, insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal, embarazo, disturbios psiquiátricos.

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  8. Toryama T, et al. Effect of artificial carbon dioxide foot bathing on critical limb ischemia (Fontaine IV) in peripheral arterial disease patients. Int Angiol 2002 Dec; 21(4):367-73.

  9. Robbins SL, Kumar V, Cotran RS. Patologia Estrutural e Funcional. 5 ed, Ed. Guanabara Koogan, Rio de Janeiro, RJ, 1996.

  10. Hidekazul I, et al. Carbon dioxide-rich water bathing enhances collateral blood flow in ischemia limb via mobilization of endothelial progenitor cells and activation of NO-cGMP system. Circulation March 29 2005;1523-29.

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  14. Hartman B, Bassenge E, Hartman M. Effects of serial percutaneous application of carbon dioxide in intermittent claudication: results of a controlled trial. Angiology 1997 Nov;48(11):957-63.

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  23. Blugerman G, Schavelzon D, Wexler G, et al. Carbon dioxide-assisted pneumodissection in fat grafting. Am J Cosm Surg 2016;33(2):58-68.

Autores

Guillermo Blugerman
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Diego Schavelzon
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Michele Zocchi
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Gregory Crichlow
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Miguel Mussi
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Victoria Schavelzon
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.
Guido Blugerman
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica. CABA, Rep. Argentina.

Autor correspondencia

Guillermo Blugerman
Centro Médico ByS. Excelencia en Cirugía Plástica.

Correo electrónico: drblugerman@gmail.com

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Revista Argentina de Cirugía Plástica
Número 1 | Volumen 63 | Año 2017

Titulo
Pneumodisección y vacum externo con CO2 intraoperatorio para preparación del lecho receptor del injerto de grasa autóloga en cirugía reconstructiva y estética

Autores
Guillermo Blugerman, Diego Schavelzon, Michele Zocchi, Gregory Crichlow, Miguel Mussi, Victoria Schavelzon, Guido Blugerman

Publicación
Revista Argentina de Cirugía Plástica

Editor
Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora

Fecha de publicación
2017-03-31

Registro de propiedad intelectual
© Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora

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